¿Sabes qué? te echo mucho de menos... Necesito verte de nuevo, abrazarte, sentirte. Necesito tenerte a mi lado, respirar el mismo aire que tu respirabas, mirar el mismo mundo que tu antes mirabas, necesito verte caminar para poder seguir tus huellas... Es curioso como la vida nos despoja lo más valioso, lo único de lo que no nos querríamos separar nunca, las únicas cosas que nos hacen seguir adelante saltando cualquier barrera que nos obstaculice el camino...
Siempre he querido que muchos de mis recuerdos tuvieran fecha de caducidad, pero es aun más fuerte el deseo que siento por no olvidar ni el más mínimo detaye de todos y cada uno de los momentos que pasé a tu lado... de los bueno... y de los mejores aun.
Si vieras todo lo que ha pasado desde que te fuiste... estarías furioso con el mundo, con la causa primera de todas estas injusticias. Pero se que aunque no estés con nosotros... de una forma u otra nos proteges y nos cuidas. Por algo fuiste siempre el pilar fundamental de esta familia ¿no?
Recuerdo cada uno de los momentos en los que me sentabas en tus rodillas y me hablabas de los pequeños detayes de esta vida, de los secretos ocultos camuflados por una máscara en esta sociedad. No solo me enseñaste a ver lo que me rodeaba, sino que me enseñaste a observar lo que realmente se ocultaba tras lo aparente. Gracias... porque son esas cosas, las que hoy me han conformado como soy.
Te echo de menos, porque el día que tu te fuiste... un parte de mi también se fue contigo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario