A veces me paro a pensar, y... ¿qué es lo que realmente quiero? ¿qué necesito añadir a mi vida para que ésta adquiera un poquito más de emoción y sentido? ¿qué es lo que puedo resaltar de mi día a día para hacer de mi existencia algo deseable para la humanidad? ¿qué?
Aprovecho mi vida al 100%, sonrío, disfruto, doy cariño y dejo que me lo den, en definitiva...vivo.
Pero... ¿se puede decir que vivir es solo pasar tus días respirando? creo que a mis días, a mi vida, debo de darle algo que no solo me de motivos para disfrutar más de mi existencia, si no para que cada día en este mundo sean para mi pequeñas vidas en las que tengo que dar todo de mi. Pero... ¿qué...?
jueves, 31 de marzo de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
CARPE DIEM
Ríe... llora... grita... odia... ama... comparte... perdona... esconde... destapa... repite... sospecha... regala... quiere... alegra... sorprende... requisa... acaricia... besa... Pero no esperes más, hazlo ahora... no pierdas tu vida esperando a la compañía perfecta con la que hacerlo, ya que quizá esa persona esté delante de tus ojos sin saberlo, y puede que mañana sea tarde...
¿Infelicidad?
Siempre he defendido y defenderé la idea de que si mucha gente no es feliz... es por el simple hecho de que no quieren. Se limitan a desear ser ricos, tener un buen trabajo, vivir muchos años, tener unos hijos perfectos con sus vidas perfectas... y no se dan cuenta de que la felicidad se encuentra en las pequeñas cositas de la vida, en los pequeños detalles que muchas veces no apreciamos, pero que si no los tuviéramos, nuestra vida no sería igual; como el abrazo de un amigo, el cariño de una madre, una mirada... Muchas veces la felicidad reside en esas imperfecciones en las que ponemos tanto empeño en paliar, e incluso otras veces, la verdadera felicidad está en dos simples palabras: "te quiero".
Pero... ¿qué pasa cuando desaparecen esos pequeños detalles? ¿cuando desaparecen esos abrazos? ¿cuando esa madre que te acompañaba en tu camino... no está? ¿cuando dejas de oir esas dos palabras? ¿o cuando dejas de desear decírselas a alguien? ¿qué pasa entonces? ¿en ese momento hay otros pequeños detalles que no ves por centrarte en eso? ¿o ciertamente esa es la barrera entre la felicidad y la infelicidad?
Sinceramente... no lo se.
sábado, 26 de marzo de 2011
Porque sigues a mi lado... (narración que he presentado a un concurso).
Qué difícil es mirarte a los ojos y fingir con una sonrisa que todo esto no está pasando. Qué difícil es decirte cada día que todo va a salir bien, sin ni si quiera tener un mínimo de seguridad en ello. Qué difícil es enfrentarme a la idea de que cada momento puede ser el último a tu lado, que cada mirada o cada sonrisa puede ser una despedida. Qué difícil es recordar un pasado y aprovechar un presente, por el miedo a que no exista un futuro. Qué difícil es esconder un llanto tras una máscara sonriente y un espíritu repleto de optimismo y felicidad. Qué difícil es vivir día a día con todo esto, aunque me acostumbraría a ello como al mejor de los caprichos con tal de tenerte a mi lado. Qué difícil es ser tú, y sin embargo... qué bien lo haces. Pero hay una cosa que no me resulta difícil... ¿sabes cuál?... quererte...
Te quiero…sé que más de una vez te lo he dicho, pero creo que nunca serán las suficientes. Es cierto que lo que verdaderamente importa es demostrarlo continuamente, pero creo que recordarlo nunca viene mal. Muchas veces me preguntas la razón de mi cariño, y nunca he sabido cómo responderlo correctamente. Puedes pensar que te quiero por el simple motivo de cómo son las cosas, por el momento en que vivimos, el lugar, o simplemente lo que nos une... Pero nada de eso es la verdadera razón para que hoy te diga que te quiero; para que entiendas que eres mi ejemplo a seguir, en quién pienso antes de rendirme ante cualquier adversidad, la persona que me anima cuando más lo necesito, la que me recuerda lo que es sentirse querido...
Eres la persona más valiente que he conocido hasta este momento, y no creo que me encuentre con muchas más así a lo largo de mi camino. Envidio esa fuerza que sacas día tras día, el que antes de caer...ya estés otra vez en pie dispuesta a afrontar cualquier cosa que se cruce en tu camino, cualquier obstáculo que tengas que derribar con tal de vernos felices...
Sé que aunque lo intento, muchas veces no logro meterme en tu cabeza y saber lo que piensas. Me encantaría saber todo lo que pasa por tu mente cada vez que respondes con un silencio, con una mirada… pero aun así, lo sigo intentando. No me rindo ante el hecho de poder entender por lo que estás pasando, por el conjunto de adversidades que hoy te hacen estar así. Pero… ¿sabes qué?, aunque no llegue a entenderte, no te preocupes, porque un día aprendí, que a las personas no hay por qué entenderlas, sino cuidarlas y quererlas tal y como son. A mí también me parece totalmente injusta esta situación… ¿por qué a ti? ¿Por qué no le ha podido ocurrir a otra persona?, con la cantidad de asesinos que hay en este mundo… ¿por qué le ha tenido que suceder a una persona totalmente inocente, que se preocupa más por el bienestar de los que le rodean que por el suyo propio? Sé que jamás nadie podrá responderme esta pregunta; aún sigo esperando a ese tal Dios para que venga y me explique un par de cositas, que me explique cuál es el criterio que utiliza para destrozar vidas.
No me ha quedado otra opción, que aprender que por mucho que estemos rodeados de cariño, de amistad, de amor, de orgullo, de satisfacción, de humor, de ternura, hay cosas que por desgracia, no se pueden arreglar con una sonrisa... las cosas vienen como vienen, y tenemos dos caminos, afrontarlas o hundirnos; como dijo alguien un día: “No se puede pactar con las adversidades, o las vences, o te vencen”. Me alegra que hayas escogido el camino difícil, porque aunque es costoso… también es satisfactorio; y es el único que me permite disfrutar de ti.
Aunque lo hago día tras día...quiero darte las gracias. Gracias por ser quien y como eres. Gracias por ser uno de los pilares fundamentales de mi vida, y por considerarme a mi uno de los que conforman la tuya. No sé cuánto tiempo seguirás físicamente a mi lado, pero tengo bien claro que lo voy a aprovechar como si de los últimos segundos de mi vida se tratase. Gracias por enseñarme que la felicidad no se encuentra en los bienes materiales, sino que reside en las pequeñas cositas de la vida: en un abrazo, en un beso, en una caricia…, que es algo que no está tan lejos de nuestro alcance, que todo depende de las cosas a las que cada uno le demos importancia, y de la perspectiva con la que miramos el mundo que nos rodea. Si la vida te da mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una para sonreír, ¿recuerdas?.
Creo que no hay nada más que no te haya contado ya. Gracias por quererme y por permitir que te quiera, ya que, si hoy soy feliz… es porque sigues a mi lado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)