Lo reconozco... tengo miedo. Miedo a seguir con esta situación... miedo a no entenderte del todo... miedo a no lograr meterme en tu cabeza. Te quiero tal y como eres, con tus pros y tus contras... con tus virtudes y tus defectos... pero, ¿tu me quieres tal y como soy yo?... según dices tú, si; pero me da miedo no darte los suficientes motivos para hacerlo...
Me gustaría mirarme al espejo y verme del mismo modo en que tu me ves. Saber lo que pasa por tu cabeza cada vez que te miro... cada vez que hablamos...
Te quiero mucho, y lo sabes... y no me cansaré jamás de pedirte perdón por cada vez que te respondo de forma distinta a la que debería, por cada vez que no he logrado comprenderte correctamente. Se que siempre me lo perdonas todo, y te lo agradezco... empiezo a creerme eso de que una madre la perdona todo a un hijo...
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