miércoles, 19 de diciembre de 2012

aecc


Unos estudiamos medicina para poder curar vidas, otros estudian química, bioquímica, biologia... para poder investigar las curas; otros crean asociaciones que ayuden a las personas que lo padecen y a sus familiares... y otros muchos crean obras benéficas para poder concienciar y ayudar un poquito más en la causa.
Da igual lo que hagas, lo grande o pequeño que sea... lo importante es que cada uno pongamos nuestro granito de arena para, ya no solo solucionar una de las mayores causas de mortalidad en nuestro país, sino para mejorar la vida de las personas que lo padecen cada día.
Hoy en día... una de cada tres personas padece cualquier tipo de cáncer, ya sea de colon, cerebral, pulmonar... y no solo le ocurre a amigos de nuestros amigos, sino que convivimos con ello.
Aporta algo cada día, aunque sea una sonrisa... porque el hacer felices a estas personas puede alargarles la vida... Hoy le pasará a tu vecino, pero mañana puede ocurrirle a la persona más importante de tu vida... 
Cuando se tiene un "porqué" por el que vivir... dan igual los "cómos".

lunes, 8 de octubre de 2012

Él...

Y otra vez más me ha vuelto a pasar...cuando consigo abstraerme de todo y ver solamente el lado positivo de las cosas, pasa algo que me hace caer de nuevo en el pozo, en el agujero negro en el que me encuentro sumida y tan sola... rodeada de cientos de personas, pero sintiéndome tan sola...
Pensar en él y sonreir, cerrar los ojos y transportarme a su lado, a tantos momentos vividos junto a él, tantas miradas que transmitían ternura, tantos abrazos que hacían sentir más que con cualquier beso... Desear que el esté pensando en mí aunque sea la mitad que yo en él, que esté mirando nuestras fotos mientras abraza el cojín que le regalé y que desee volver a verme. Confiar en que siga esperándome cada vez que vuelva a casa, que siempre esté alli con los brazos abiertos deseando abrazarme, con esa mirada que es la culpable de mi felicidad...
Abrir los ojos y ver que no está conmigo, que aún queda una semana para verle... o quizá dos; y volver a sentirme tan sola como al principio.
Esta es la parte mala de que tu felicidad dependa de otra persona... pero la verdad es que creo que merece la pena toda esta tristeza, y esta larga espera con tal de sentirme tan a gusto entre sus brazos... así que, quizá no sea tan malo.

jueves, 1 de marzo de 2012

Miedo

Porque muchas veces tenemos miedo a arriesgarnos, a decir lo que pensamos, a actuar según nuestros impulsos, tenemos miedo a poder perder aquello que tenemos y nos hace tan felices... pero son mucho más numerosas las cosas que perdemos por ese miedo a perder...

lunes, 27 de febrero de 2012

Días de esos...

Días de esos en los que no puedes más y explotas. No aguantas más esa falsa sonrisa que habías plasmado en tu cara, y echas a llorar sin posible consuelo alguno.

Maldices a toda circunstancia y persona que te rodea, te arrepientes de cientos de cosas que has hecho, de cientos de cosas que has dicho sin haberlas pensado bien antes. Te arrepientes de todos y cada uno de los momentos que has desperdiciado por estar en la misma situación que estás ahora; deseas volver atrás, para dar todos esos abrazos que debiste dar, para decir todos esos "te quiero" que no te atreviste a entregar. Días de esos que dudas hasta de quien eres, de que es lo que estás haciendo, y de que es lo que verdaderamente deseas.

Días de esos... en los que lo que verdaderamente te entristece no son los recuerdos, los arrepentiemientos, las dudas... sino que lo que más te entriestece es no tener a tu lado a esa persona que evita que estés así, que con un simple abrazo consigue tranquilizarte, esa persona que te hace comprender que todo lo que has hecho en tu vida, lo has hecho por algún motivo que en ese momento tu creias conveniente.

Días de esos en los que no es que quiera tenerla conmigo, es que lo necesito...

sábado, 14 de enero de 2012

Conmigo misma

A veces me apetece soltarlo todo de golpe. Dejar de callar todo lo que pasa por mi mente y mi corazón; gritarlo, sacarlo fuera de mí, y no dejar que vuelva a entrar de nuevo dentro.
En ocasiones llego mucho más lejos, e intento describir las preocupaciones que me atormentan y que muchas veces llegan a tapar mis sonrisas. Pero en ese momento mis labios empiezan a temblar y mi lengua se bloquea haciendo que sea imposible articular palabra alguna.
Se que muchas personas, más bien la mayoría de la humanidad, cuando cuentan sus pensamientos más atormentadores, se sienten liberados al menos en parte, como si se hubieran desprendido de la máscara triste que tenían puesta en su cara. Pero yo... no soy así. No es que no me guste contar mis cosas, es que no me sale. No quiero descifrarte mi mente para que puedas entenderme, no quiero que me escuches atentamente, o que finjas hacerlo. No quiero que muestres falsa preocupación por mí, cuando se perfectamente que en cinco minutos lo habrás olvidado. No quiero que me digas que todo va a salir bien, que no hay mal que por bien no venga, que todo es cuestión de tiempo... que todo tiene solución. No quiero escuchar todas esas frases que ya me han dicho ciento de veces. Por eso cojo un bolígrafo, una hoja, y me pongo a escribir, a hablar con la única persona que alguna vez a llegado a entenderme... conmigo misma.