lunes, 5 de diciembre de 2011

Se dice que uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde...pero realmente, no creo que sea así. Sí que sabemos lo que tenemos, solo que en ningún momento nos planteamos la hipotética situación de vivir sin ello.
Te acostumbras a una vida, a una rutina, a estar rodeado de las mismas personas... las mismas caras...las mismas miradas. Consigues encontrar en ese entorno, aquellas cositas que te hacen feliz, aquello que hace que te quieras levantar cada día para seguir adelante. Y sí... sabes lo que tienes... quizá no lo aprecies tanto como podrías o deberías... pero lo sabes...
En ese momento todo cambia... tu entorno se desvanece, las personas que te rodeaban desaparecen... adios a esas expresiones, a esas miradas... adios a todo aquello que conformaba tu día a día.
Entonces te das cuenta de todos los momentos que has desperdiciado por considerarlos "normales"... de todas las miradas que no has sabido desvelar, de todas las sonrisas que has ignorado al no darles la importancia que tenían realmente...¿el por qué?pues muy sencillo...pensabas que esos pequeños detallitos iban a estar siempre en tu vida, decorando tu día a día, formando parte del escenario por donde caminas...
Comienza el nuevo reto...intentar no caer en el mismo error. Saber dar la importancia que merece a cada sonrisa, a cada mirada, a cada abrazo... aprovechar cada momento como si del último suspiro de nuestra vida se tratase...ser feliz, saber extraer el verdadero significado de las cosas, la esencia, el auténtico mensaje...conseguir deshacerte de aquello que te impide ser tú mismo...
¿Lo más importante?antes de tratar mal a algo o a alguien... se consciente de que en algún momento dejará de estar presente en tu vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario