Cada vez con más ganas de parar, de rendirme... pero a la vez con más fuerza que nunca para seguir luchando, para seguir en pie, ir avanzando hacia delante sin permitirme dar ni un pasito atrás. Es tan curioso como te llega a sorprender la vida, la capacidad que tiene para hacerte tanto daño, para superar el umbral de dolor que creias correcto. Cuando menos lo esperas, cuando piensas que todo el sufrimiento ha pasado y que ahora solo toca enfrentarse a la sombra que proyecta el dolor... llega otro mal peor, que no solo se une al anterior, sino que lo solapa creando una bomba de relojería... una bomba cargada de tanto miedo, de tanto dolor, que es capaz de acabar con todas y cada una de las sonrisas presentes en tu vida.
En realidad tengo suerte... suerte por formar parte de una familia que nunca pierde el humor, que nunca se rinde, y que por muchas bombas de relojería que se presenten... jamás deja que sus sonrisas sean destruidas.
LA misma suerta que tienen ellos de tenerte. La misma que tiene tú de aprender de ellos y de compartir con ellos estos y tantos otros momentos... Un abrazo enorme!!!
ResponderEliminar