sábado, 26 de marzo de 2011

Porque sigues a mi lado... (narración que he presentado a un concurso).

Porque sigues a mi lado…
Qué difícil es mirarte a los ojos y fingir con una sonrisa que todo esto no está pasando. Qué difícil es decirte cada día que todo va a salir bien, sin ni si quiera tener un mínimo de seguridad en ello. Qué difícil es enfrentarme a la idea de que cada momento puede ser el último a tu lado, que cada mirada o cada sonrisa puede ser una despedida. Qué difícil es recordar un pasado y aprovechar un presente, por el miedo a que no exista un futuro. Qué difícil es esconder un llanto tras una máscara sonriente y un espíritu repleto de optimismo y felicidad. Qué difícil es vivir día a día con todo esto, aunque me acostumbraría a ello como al mejor de los caprichos con tal de tenerte a mi lado. Qué difícil es ser tú, y sin embargo... qué bien lo haces. Pero hay una cosa que no me resulta difícil... ¿sabes cuál?... quererte...
Te quiero…sé que más de una vez te lo he dicho, pero creo que nunca serán las suficientes. Es cierto que lo que verdaderamente importa es demostrarlo continuamente, pero creo que recordarlo nunca viene mal. Muchas veces me preguntas la razón de mi cariño, y nunca he sabido cómo responderlo correctamente. Puedes pensar que te quiero por el simple motivo de cómo son las cosas, por el momento en que vivimos, el lugar, o simplemente lo que nos une... Pero nada de eso es la verdadera razón para que hoy te diga que te quiero; para que entiendas que eres mi ejemplo a seguir, en quién pienso antes de rendirme ante cualquier adversidad, la persona que me anima cuando más lo necesito, la que me recuerda lo que es sentirse querido...
Eres la persona más valiente que he conocido hasta este momento, y no creo que me encuentre con muchas más así a lo largo de mi camino. Envidio esa fuerza que sacas día tras día, el que antes de caer...ya estés otra vez en pie dispuesta a afrontar cualquier cosa que se cruce en tu camino, cualquier obstáculo que tengas que derribar con tal de vernos felices...
Sé que aunque lo intento, muchas veces no logro meterme en tu cabeza y saber lo que piensas. Me encantaría saber todo lo que pasa por tu mente cada vez que respondes con un silencio, con una mirada… pero aun así, lo sigo intentando. No me rindo ante el hecho de poder entender por lo que estás pasando, por el conjunto de adversidades que hoy te hacen estar así. Pero… ¿sabes qué?, aunque no llegue a entenderte, no te preocupes, porque un día aprendí, que a las personas no hay por qué entenderlas, sino cuidarlas y quererlas tal y como son. A mí también me parece totalmente injusta esta situación… ¿por qué a ti? ¿Por qué no le ha podido ocurrir a otra persona?, con la cantidad de asesinos que hay en este mundo… ¿por qué le ha tenido que suceder a una persona totalmente inocente, que se preocupa más por el bienestar de los que le rodean que por el suyo propio? Sé que jamás nadie podrá responderme esta pregunta; aún sigo esperando a ese tal Dios para que venga y me explique un par de cositas, que me explique cuál es el criterio que utiliza para destrozar vidas.
No me ha quedado otra opción, que aprender que por mucho que estemos rodeados de cariño, de amistad, de amor, de orgullo, de satisfacción, de humor, de ternura, hay cosas que por desgracia, no se pueden arreglar con una sonrisa... las cosas vienen como vienen, y tenemos dos caminos, afrontarlas o hundirnos; como dijo alguien un día: “No se puede pactar con las adversidades, o las vences, o te vencen”. Me alegra que hayas escogido el camino difícil, porque aunque es costoso… también es satisfactorio; y es el único que me permite disfrutar de ti.
Aunque lo hago día tras día...quiero darte las gracias. Gracias por ser quien y como eres. Gracias por ser uno de los pilares fundamentales de mi vida, y por considerarme a mi uno de los que conforman la tuya. No sé cuánto tiempo seguirás físicamente a mi lado, pero tengo bien claro que lo voy a aprovechar como si de los últimos segundos de mi vida se tratase. Gracias por enseñarme que la felicidad no se encuentra en los bienes materiales, sino que reside en las pequeñas cositas de la vida: en un abrazo, en un beso, en una caricia…, que es algo que no está tan lejos de nuestro alcance, que todo depende de las cosas a las que cada uno le demos importancia, y de la perspectiva con la que miramos el mundo que nos rodea. Si la vida te da mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una para sonreír, ¿recuerdas?.
Creo que no hay nada más que no te haya contado ya. Gracias por quererme y por permitir que te quiera, ya que, si hoy soy feliz… es porque sigues a mi lado.

1 comentario:

  1. Simplemtente decirte que lo que acabo de leer es bellisimo, inspira muxa ternura, cariño y madurez.
    Señores, esto representa una situacion complicada cuanto menos pero demuestras que no hay rabia que cure las penas ni llanto que valga, no debemos mirar el pasado ni siquiera el presente...solo un futuro proximo ...mi mas sincera enhorabuena wapisima, sigue asi

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